¿Tampoco se enteraba Sánchez de la agenda de ZP?
Puestos a ignorar, Sánchez también ignoraba olímpicamente las andanzas mercantiles de su padrino político, las reuniones con el ministro Escrivá, las gestiones discretas ante el presidente de la SEPI, incluso los afanes intercesores en favor de una aerolínea fantasma conectada con el chavismo agonizante.
El presidente del Gobierno desconocía, en suma, que el hombre a quien delegaba las negociaciones más delicadas de la legislatura -la amnistía, Puigdemont, Bildu- llevaba años desplegando una segunda diplomacia paralela, retribuida con setecientos mil euros y blanqueada presuntamente a través de la agencia que regentaban sus hijas bajo la eufonía bursátil anglosajona.
La extrañeza de Sánchez no constituye una novedad, sino una tradición. Tampoco se enteraba Sánchez de Ábalos, pese a la prolongada simbiosis política que ambos mantuvieron en la cohabitación gubernamental. Ignoraba cuánto rodeaba a Koldo, aunque lo hubiera paseado en su Peugeot paraoficial como quien acepta los servicios de un lazarillo. Carecía de la menor noticia sobre las maniobras de Cerdán, a quien, sin embargo, había confiado las llaves litúrgicas de Ferraz. Vivía ajeno a las consultorías pacenses de su hermano David. Le sorprendió la cátedra ad hoc de su esposa Begoña en la Complutense.
La docta ignorancia presidencial ha alcanzado cotas de fenomenología........
