¿Tú también, Zapatero?
Preferiría creer en su inocencia, suscribir, con la fe del converso y la docilidad del catecúmeno, la teoría de la conspiración judicial, el complot de la UDEF, la confabulación de togados ultraderechistas empeñados en abatir al último justo de la izquierda patria. Desearía más que una Champions rojiblanca aferrarme a la hipótesis de una campaña orquestada en los sótanos vaticanos de la caverna mediática para ensuciar el inmaculado lino del santón socialista. Cualquier cosa, en fin, incluso la retirada de Morante, cualquiera, antes que aceptar que también él, hasta él, precisamente él, ha terminado salpicado por la lava espesa que mana sin descanso del volcán socialista.
El problema no radica en que se imputen cuatro delitos a un expresidente del Gobierno —jamás había sucedido en democracia—, sino el deterioro del sistema en su línea de flotación, y el oprobio institucional que implica haber desenmascarado a José Luis Rodríguez Zapatero. El hombre de la ceja. El profeta del talante. El Mahatma de León. El predicador incansable de homilías éticas y sermones filantrópicos. El estadista que nos explicaba, con esa sonrisa beatífica y esa mirada de lavanda, que la política suponía ante todo una vocación moral. Y que gobernar consistía........
