La próxima burbuja no está en la tecnología. Está en una nota al pie
España vuelve a ser campeona del mundo. He tenido la suerte de vivirlo desde Nueva York, junto a mi hijo, rodeados de aficionados de medio planeta. A miles de kilómetros de casa uno confirma que hay pocas cosas capaces de unir tanto a un español como ver a su selección levantar una Copa del Mundo. Durante unas semanas hemos discutido alineaciones, sufrido hasta el descuento y olvidado los mercados. No es poco.
Como muchos de ustedes, nosotros también nos tomamos un respiro. En Primera Línea vuelve en septiembre.
Pero antes de cerrar la persiana, quiero dejarles una idea sobre la mesa. Porque mientras nosotros celebrábamos un Mundial, Wall Street seguía jugando el suyo.
Empiezo por la única afirmación sobre la que no tengo ninguna duda: la inteligencia artificial va a cambiar el mundo. Transformará la medicina, la educación, la investigación y buena parte de los trabajos que hoy damos por sentados. Dentro de veinte años nos sorprenderá haber vivido tanto tiempo sin ella.
Y precisamente por eso conviene recordar algo que el mercado olvida en cada ciclo: una revolución tecnológica y una buena inversión nunca han sido sinónimos. Las grandes burbujas casi nunca nacen de una mentira. Nacen de una verdad extraordinaria llevada demasiado lejos.
Lo más interesante es que los inversores no estaban equivocados sobre internet. Internet cambió el mundo. Cisco también ganó muchísimo dinero. Lo único que estaba equivocado era el precio que pagaron por esa realidad.
El 8 de octubre de 2002 la acción valía 8,60 dólares. Un 89% menos.
Y aquí está el dato que deberían anotar. Cisco........
