El peaje de Ormuz: cuando el mercado deja de creer en finales felices
Hoy es Domingo de Resurrección. Día de esperanza, de fe, de creer —o al menos intentarlo— que incluso después del momento más oscuro hay un punto de inflexión.
Este jueves, en Vélez-Málaga, tuve la oportunidad de ver algo que va mucho más allá de lo religioso: la fortaleza de la gente. En la procesión de Cristo "El Rico" (Real Archicofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno) y la Piedad, uno entiende de verdad lo que significa la fe. No como concepto abstracto, sino como suma de cariño, esfuerzo y trabajo constante. Porque al final, lo que parece perfección no es más que la consecuencia de muchas horas invisibles… sostenidas, sobre todo, por la fe.
Quizá por eso, el contraste con lo que vemos hoy en los mercados es tan evidente.
Aquí también hay fe. Pero de otro tipo.
El mercado sigue comprando un guion bastante cómodo: EEUU presiona, Irán reabre Ormuz, se declara victoria y todo vuelve —más o menos— a la normalidad. La famosa ventana de 48 horas encaja demasiado bien con ese relato.
El problema es que ese guion está escrito en Washington… y no en Teherán.
Trump entró en este conflicto convencido de que una campaña aérea bastaría para forzar una rendición rápida. Puede que aún ocurra, pero ahora mismo no lo parece. Irán no responde bajo una lógica clásica de coste-beneficio: cuando se le presiona, tiende a escalar. Y eso cambia bastante las reglas del........
