Cien pisos para Maricarmen
Ante la duda, a veces recurro al Viaje al fin de la noche . El antisemitismo y el colaboracionismo del autor le hicieron odiable, pero hay que reconocer que Céline escribía bien. Por ejemplo, esto: "Cuando no se tiene dinero para ofrecer a los pobres, más vale callarse. Cuando se les habla de otra cosa, y no de dinero, se los engaña, se miente, casi siempre".
Es una descripción que bien podría aplicarse al marco legislativo inmobiliario español: a quien no puede pagar un alquiler se le ofrecen derechos, que acaban pagando otros y que, como ocurre con muchas leyes bienintencionadas, se vuelven en contra de quien buscan proteger.
Partamos de una idea: una sociedad rica como la española no puede permitirse que una anciana de 87 años con una discapacidad del 50% se quede sin casa. Y añadamos otra: un país con una crisis de vivienda asequible tampoco puede permitirse que esa protección social la paguen los propietarios, porque eso reduce la oferta disponible y agrava el problema que se pretende resolver.
Y el problema no es Maricarmen. Este es el caso de una señora que llevaba 70 años viviendo en la misma casa y que se subrogó en un contrato de alquiler de renta antigua que el Tribunal Supremo ha declarado extinguido. Pagaba 500 euros al mes (un precio muy por debajo del mercado), y la propiedad llegó a sugerir rentas de entre 1.650 y 2.650 euros. Ni la más baja de las propuestas estaba al alcance de una pensión de 1.400 euros. ¿Pudo haber tomado una decisión mejor, bien cuando vio que su contrato de renta antigua corría riesgo de expirar, o cuando se le notificó su derecho de tanteo para adquirir su inmueble por........
