Vinícius entre tirones de pelo y tirones de la norma: lo que exige la roja y lo que calla el acta
En Rashomon, de Akira Kurosawa, un mismo suceso produce relatos incompatibles. Algo parecido sucede con la expulsión de Vinícius contra el Villarreal: abundan las certezas y escasean las distinciones. Para aclarar la polémica conviene separar qué exige la roja, qué acredita el acta y qué sanción corresponde. La primera precisión es esencial: no todo tirón de pelo comporta automáticamente una expulsión.
La Regla 12 de IFAB exige “fuerza excesiva o brutalidad” para apreciar conducta violenta contra un adversario fuera de la disputa del balón. El manual arbitral de la RFEF mantiene ese requisito: su apartado CV.1 incluye el tirón de pelo, pero añade, pese al olvido de algunas opiniones, “empleando fuerza excesiva o brutalidad”. Citar el gesto y omitir esa condición altera el sentido de la norma. Puede haber tirones que no alcancen ese umbral y merezcan otra respuesta arbitral.
Ahora bien, tampoco es correcto identificar fuerza excesiva con lesión, caída o protesta. IFAB atiende al exceso de fuerza o impetuosidad o al peligro para la integridad del adversario; la conducta violenta puede existir incluso sin contacto consumado. Por eso discrepo del peso exculpatorio que otras opiniones atribuyen a que el rival siguiera jugando y no reclamase. Son datos valorables, pero no resuelven la calificación. Deben examinarse la ejecución, brusquedad, persistencia y efectos del tirón.
El acta de Vinícius dice: “Por tirar del pelo a un adversario, con el balón en juego, sin estar el balón en disputa entre ellos”. Describe el gesto y su desconexión........
