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Política sin políticos

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11.09.2026

El título del artículo está tomado del libro homónimo ( Politics Without Politicians ) que la profesora de ciencia política de la Universidad de Yale, la francesa Hélène Landemore, ha publicado este año, aún no traducido al español. Un amigo me aconsejó su lectura y su contenido es tan provocador como estimulante. La autora argumenta en contra de la democracia representativa si la democracia quiere sobrevivir a la crisis actual. Llama al modelo que propugna "gobierno ciudadano" y, en esencia, consiste en abandonar las elecciones como mecanismo de selección de los representantes de la sociedad a través de los partidos políticos y de los políticos profesionales. Propone sustituirlas por sorteos entre todos los ciudadanos mayores de edad según la manera aleatoria en que se seleccionan en algunos países, entre ellos España, a los miembros del jurado en juicios con presencia de esta institución, combinados con el recurso frecuente a los referéndums.

Lo más interesante del libro es que Landemore contrasta la teoría con su experiencia personal en los pocos casos en que se ha puesto en práctica la fórmula. Destacan tres de ellos: la propuesta de reforma constitucional islandesa después de la crisis de 2008 (que no fue stricto sensu un caso de democracia por sorteo, porque el consejo constitucional estaba formado por islandeses que habían sido elegidos con la única condición de que no fueran políticos); la convención constitucional irlandesa de 2011-2013 sobre la legalización del matrimonio homosexual, que concluyó con la recomendación de hacerlo, y fue aprobada en referéndum en 2015, seguida de una asamblea ciudadana que debatió sobre la legalización del aborto, cuyo dictamen positivo fue sometido a referéndum en 2018, que lo aprobó (la primera convención fue de composición mixta políticos/ciudadanos seleccionados al azar, mientras que todos los miembros de la asamblea ciudadana fueron seleccionados al azar); las convenciones ciudadanas francesas sobre el clima de 2019-2020 -propuesta por el presidente Macron como respuesta a las protestas de los chalecos amarillos- y sobre la eutanasia de 2022-2023, integradas ambas por miembros seleccionados al azar. La autora participó en la primera convención francesa como observadora académica y en la segunda como miembro del comité de gobierno.

He de decir que sabía de la experiencia francesa, sin tanto detalle, porque había sido el precedente de otra en la que sí participé en la época que fui secretario de Estado para la Unión Europea: la Conferencia sobre el Futuro de Europa (2021-2022), que contó en su estructura con un panel ciudadano seleccionado al azar (y cuyo caso no aparece reflejado en el libro). La conclusión que en su día extraje de la fórmula fue que el potencial del panel había sido secuestrado por la pugna competencial entre el Parlamento Europeo y el Consejo, pues aquél era partidario de dar mayor relevancia normativa a las eventuales propuestas del panel ciudadano, en la seguridad de que irían en la línea de lo propugnado por esa institución, mientras que el Consejo sólo estaba dispuesto a considerarlas como propuestas orientativas. El papel del panel quedó en........

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