O Donald o Pedro: el ursulazo de Sánchez debilita la oportunidad europea
"Ursula mide sus discursos hasta la obsesión. Cada detalle. Cada palabra". Lo dice alguien cercano a la presidenta de la Comisión Europea. Por eso es sorprendente el lío en el que se ha visto envuelta esta semana a cuenta de la política exterior europea. Todo estaba bien medido, pero había un elemento con el que no contaba: Pedro Sánchez. El presidente del Gobierno español tiene un plan y quien se le ponga por delante será atropellado. ¿Recurriendo a las herramientas de la alta diplomacia? No: tirando de las armas que habitualmente utiliza en la política española más barriobajera. Por ejemplo, agarrarse a una frase de un discurso para atacar a quien lo pronuncia obviando el resto del mensaje. Eso es lo que ha pasado esta semana.
Frente a Donald Trump hay tres opciones: alinearse, marcar distancias elegantemente o buscar el choque públicamente. Lo primero es lo que hace habitualmente Marruecos, lo segundo es lo que han hecho en la crisis de Irán Ursula Von der Leyen o Emmanuel Macron. Y lo tercero es lo que hizo el primer ministro canadiense, Mark Carney, cuando su vecino del sur le impuso aranceles del 25%. Enfrentarse a Trump le propició un subidón en las encuestas gracias al efecto "rally around the flag", unirse en torno a la bandera. Esto es lo que está intentando hacer Pedro Sánchez, pero sin lograr la excelencia del discurso de Carney en Davos. Carney sonó auténtico y Sánchez suena artificial, como la bandera de España que el ministro Óscar Puente tuiteó en busca del citado rally. Tan tosco que solo se lo compra la izquierda más radical.
Pero no, cuando el presidente del Gobierno busca la confrontación directa con Trump no está defendiendo nuestra soberanía, como proclama esta izquierda patriota de nuevo cuño que ondea la bandera de España al ritmo de Moncloa. Muy al contrario: está siendo muy gallito porque sabe que ese........
