Final de curso en Moncloa: a perro flaco todo son pulgas
Estuve en Moncloa el pasado 26 de agosto. Acababa de celebrarse el primer Consejo de Ministros del curso político. El titular de aquella comparecencia fue “Moncloa mantiene que presentará los Presupuestos, pero pide tiempo: ‘Partido a partido’". Se trataba de los de 2026, de modo que el principal objetivo ha cosechado un sonoro fracaso. Curiosamente, la rueda de prensa la ofreció la entonces portavoz, Pilar Alegría, que hoy ejerce la oposición en Aragón después de su trompazo electoral en febrero. No fue el único, porque la entonces ministra de Hacienda —cero PGE en cuatro años— también fue sacrificada por el presidente para cosechar otra derrota electoral, esta en Andalucía en mayo. Ambos batacazos suponen la constatación de otro fracaso, el de la estrategia de Sánchez de enviar ministros a las comunidades autónomas. Sumemos dos derrotas más: Extremadura y Castilla y León.
En aquel final del verano, el tema eran los incendios, odiosamente politizados ese verano por ambas partes para desasosiego del ciudadano y erosión del Estado autonómico. El 1 de septiembre, Sánchez se sacó de la manga una propuesta de pacto de Estado frente a la emergencia climática, con sus comisiones intermininsteriales sus actos propagandísticos. Los objetivos eran diez, como el propio Gobierno comunicó el 23 de octubre y se puede leer aquí. ¿Resultado? Otro sonoro fracaso. Ahora que arde Madrid y se ha declarado la emergencia nacional, me escribe motu proprio el presidente de un sector industrial importante: “El año pasado se nos convocó a los principales representantes de los sectores productivos al Ministerio de Transición Ecológica justo después de los incendios del Bierzo y UN AÑO DESPUÉS no ha habido planes de prevención de ningún tipo. Allí tuve que ir y eso fue........
