España va bien
La frase de "España va bien" fue la que más repitió el expresidente Aznar desde 2000 a 2004, en su segunda legislatura. Mientras toda Europa estaba estancada, España crecía mucho, lo mismo que sucede ahora. La Agencia Tributaria acaba de publicar sus estadísticas de ventas de las empresas que elabora con las declaraciones de IVA que hemos presentado en enero. Son los datos más fiables para seguir la evolución de la economía, ya que para declararlos, las empresas pagan impuestos por ellos. Puede que haya más ventas, pero las que declaran son.
El consumo privado en 2025 creció un 5% y acabó el último trimestre creciendo más que el promedio del año, o sea, entra en 2026 con mucha inercia. ¿Qué explica que el consumo crezca tanto en España? Que la masa salarial que pagan las empresas ha crecido un 7%, de nuevo son datos de retenciones de IRPF que pagan las empresas por sus trabajadores en Hacienda y son muy fiables; puede haber más trabajadores, pero los que declaran son.
El empleo crece un 3%, el salario medio próximo al 4% y la inflación del 3%. Por lo tanto, el empleo, más el salario real, descontando la inflación, crecieron el 4% y para llegar al 5% de crecimiento del consumo, los españoles, en media, estarán reduciendo su tasa de ahorro. Como nos enseñaron los premios Nobel Franco Modigliani y Milton Friedman, los consumidores reducen su tasa de ahorro cuando tienen expectativas optimistas sobre su renta futura y aumenta su riqueza.
La mayoría de españoles tiene su riqueza en vivienda y la subida de los precios de la vivienda les beneficia y ayuda a explicar la euforia del consumo. Los que viven de alquiler no estarán tan eufóricos y su consumo crecerá menos, y los jóvenes que viven con sus padres, depende; si han perdido la esperanza de independizarse, consumirán más y, si aún quieren comprarse una casa, ahorrarán y su consumo estará contenido. Por eso no se entiende muy bien que el Presidente pida a las empresas que suban aún más los salarios. Si hicieran eso, reducirían sus márgenes, dejarían de invertir y de crear empleo y acabaríamos estancados como Alemania y Francia.
Lo más destacable de 2025 ha sido el boom de inversión. En vivienda era más esperable, ya que la escasez y la subida de precios hacen muy atractivo volver a construir viviendas en España. La situación es la opuesta a 2007. El Banco de España estimaba que en 2007 sobraban 700.000 viviendas y ahora faltan 700.000 viviendas. En 2007, la deuda de las familias era del 80% del PIB y su tasa de ahorro del 3% y ahora del 40% y su ahorro del 12%. Eso se traducía en un déficit con el exterior del 10% del PIB en 2007 y las familias y las empresas españolas eran las que tenían más deuda externa del mundo, y ahora tenemos un superávit con el exterior del 3% del PIB y las familias y las empresas tienen posición acreedora con el exterior e invierten su exceso de ahorro fuera de España.
La banca en 2007 se vio forzada a financiar el crecimiento del crédito, captando financiación fuera de España, y ahora tiene 300.000 millones, casi el 20% del PIB, de depósitos de las familias y las empresas más el crédito concedido, disponible para prestar. En 2025 aumentó el crédito a empresas y familias más de 100.000 millones, principalmente en hipotecas. En 2007, el euríbor estaba al 4,5% y ahora está próximo al 2% y la mayor parte de los créditos son a tipo fijo y por debajo del 3%, los más baratos de Europa, según el BCE.
El Gobierno no para de anunciar que construirá viviendas; Pedro Sánchez ya ha anunciado casi 300.000, pero no tiene competencias ni suelo. Los ayuntamientos y comunidades autónomas son los que pueden desarrollar viviendas, pero tardan décadas en aprobar las licencias y después no hay red eléctrica donde conectarlas por la saturación de red de alta tensión. Recientemente estuve con el dueño de Hercesa en Guadalajara, que ha construido 32.000 viviendas en su vida, la mayor parte de protección oficial, y está promoviendo otras 7.000 ahora. No puede empezar a construirlas porque los ayuntamientos no le dan las licencias, las comunidades autónomas los estudios de impacto ambiental y Red Eléctrica no le da conexión. Pedro Sánchez debería dejar ya de anunciar viviendas y ponerse a desarrollar la red de alta tensión, que es el principal cuello de botella de la economía y es su competencia y es el responsable.
Lo que no era esperable es el fuerte crecimiento de la inversión en equipo y software de las empresas, que aumentó un 6% en 2025. Los Next Generation llegaron tarde, pero ayudan a explicar este boom y su ejecución acaba en junio de este año. Aun así, sin duda es la mejor noticia que nos podían dar los datos del pasado año. Cuando los empresarios invierten, sabemos que ven el futuro con optimismo, los animal spirits de Keynes, y también que los beneficios acompañan; Michal Kalecki, economista polaco, lo explicó en 1934.
En el cuarto trimestre, la inversión creció significativamente más que en el promedio del año y el empleo desaceleró hasta el 2% anualizado. Es cierto que son series muy volátiles y conviene ser prudentes en su análisis, pero es inusual que la economía española aumente su productividad por trabajador durante un ciclo expansivo. La escasez de mano de obra, la intensa subida de los salarios desde 2023 y la irrupción de la inteligencia artificial a costes muy bajos pueden ayudar a explicar este fenómeno. El problema de precariedad salarial en España lo explica el bajo crecimiento de la productividad y está muy relacionado con la llegada masiva de inmigración desde el año 2000. Cambiar esta dinámica en 2026 y crecer por productividad y subida de salarios, con menor crecimiento del empleo, sería una excelente noticia.
Esta mejora de la productividad ayuda a explicar que las exportaciones sigan creciendo en 2025 un 2%. Con Europa parada, principales clientes de exportación, la competencia china y con los aranceles de Trump, es sin duda un dato muy meritorio de nuestras empresas. Las exportaciones a Europa estuvieron estancadas y todo el crecimiento vino de fuera, lo cual indica que nuestras empresas exportadoras están diversificando sus países de venta. Los datos de ventas de IVA incluyen tanto los bienes industriales, como los servicios. Los servicios no turísticos no se ven afectados por los aranceles, donde España tiene mayor especialización y los que más han crecido desde la pandemia. Los mejores salarios los pagan las empresas exportadoras y por eso es clave que España se sume a la nueva tendencia de mejorar la competitividad que lidera el canciller alemán Merz.
Como me enseñó mi profesor Antonio Torrero, desde 1960, que España abandonó la autarquía y la protección arancelaria, es una economía agradecida que crece y crea mucho empleo. El debate debería ser qué tipo de crecimiento queremos y cómo lo hacemos sostenible. Somos uno de los países con más deuda pública del mundo y el Estado debería aprovechar la bonanza para ahorrar y reducirla. Tenemos problemas de competitividad, productividad y precariedad salarial que habría que atacar urgentemente.
Pero, como diría el filósofo, tras los datos de 2025, el futuro es ilusionante y el pasado es incierto.
