Una sentencia con efecto (de bomba) racimo
Los 224 folios de la sentencia de la Sala Segunda del Tribunal Supremo dictada ayer en el ‘caso mascarillas’ contienen la resolución judicial más relevante de las últimas décadas. Lo esencial es que el tribunal, por unanimidad de sus siete magistrados, ha respaldado íntegramente la acusación formulada por el fiscal jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón, e impuesto las penas solicitadas: 24 años para Ábalos (con un máximo de cumplimiento de 15 años y ocho meses) y 19 para Koldo García (15 años de cumplimiento máximo).
El fiscal ha logrado, además, con notable habilidad procesal, que a Víctor de Aldama se le aplique la atenuante de colaboración con la justicia como muy cualificada. Su condena queda así reducida a cuatro años y medio, con suspensión de la pena condicionada al cumplimiento de determinadas obligaciones (no delinquir, informar semestralmente de sus actividades y realizar un año de trabajo social). La fiscal general del Estado, Teresa Peramato, no autorizó a Luzón a rebajar la petición inicial de siete años. El fiscal, acatando la instrucción, la mantuvo, pero dejó apuntada en sus conclusiones la posibilidad que finalmente ha asumido el tribunal: premiar la delación de uno de los miembros de la organización criminal —integrada por él mismo, Ábalos y Koldo García— para facilitar su investigación y posterior castigo.........
