Sobre el sueldo de la fiel Gertrudis Alcázar y otros gastos
El 29 de julio de 2014, Artur Mas, entonces presidente de la Generalitat de Cataluña, compareció con rostro apesadumbrado y tono grave para anunciar que Jordi Pujol i Soley le había comunicado su renuncia a todos los denominados "privilegios" que le correspondían como expresidente del Gobierno catalán. Perdía así su sueldo vitalicio (más de 80.000 euros anuales), la oficina en el Paseo de Gracia, el personal de asistencia y el coche oficial. Pujol dejaba también la presidencia de Convergència Democràtica de Catalunya y no volvería a utilizar el título de "molt honorable" con el que se distingue a los presidentes y expresidentes de la Generalitat.
Apenas tres días antes, el 25 de julio de 2014, Jordi Pujol había publicado una carta en la que reconocía que durante más de treinta años dispuso de depósitos bancarios en Andorra con fondos no declarados a la Agencia Tributaria. Confesaba su error y explicaba que ese dinero opaco procedía de la herencia de su padre. Hoy, quien fuera presidente de la Generalitat durante 23 años ha sido declarado inimputable por deterioro de sus capacidades cognitivas y, en consecuencia, no será juzgado. Sí lo han sido sus hijos.
En ocasiones hay que recurrir a precedentes para cimentar una tesis que, en este caso, se refiere a José Luis Rodríguez Zapatero, expresidente del Gobierno de España, imputado por varios delitos en un procedimiento penal en el que se ha abierto una pieza separada para........
