Así destroza Pedro Sánchez (P.S.) la democracia y así parasita a León XIV
La posmodernidad en política es el populismo relativista, la inexistencia de valores sólidos, la época de lo líquido. Atendiendo a estos signos de nuestro tiempo, Daniel Gascón escribió El golpe posmoderno que explicó con su habitual destreza el que intentaron los sediciosos en octubre de 2017 en Cataluña. Luego se sucedió otro de mayor calado que, aunque también frustrado, marcó esta nueva era: el asalto al Capitolio en Washington el 6 de enero de 2021 por los partidarios de Donald Trump que, animados por el republicano, zarandearon la democracia norteamericana. Los dirigentes del golpe posmoderno catalán siguen en el poder (Junqueras es el socio gubernamental de Illa y Sánchez y de Puigdemont depende la legislatura nacional) y Donald Trump ganó de calle las elecciones presidenciales de noviembre de 2023 y ya amaga, sin amparo constitucional, con presentarse a un nuevo mandato.
En España, Pedro Sánchez es el responsable político (ya veremos si también penal) de un auténtico golpe posmoderno que ha tratado de desbaratar el sistema constitucional. El presidente, como buen populista, erosiona desde dentro la democracia (tesis de Steven Levitsky y Daniel Ziblatt) y neutraliza los resortes de autorregulación del Estado de Derecho en una especie de eutanasia lenta pero irremediable. Como escribe Gascón, recordando a Hans Kelsen ‘un golpe de Estado se produce cuando un orden legal es anulado y sustituido de forma ilegítima, es decir, de una manera no prescrita por el primer orden legal’. Añade que ‘la forma de cruzar una línea roja es hacerlo muy despacio, de manera que no se sabe exactamente cuándo la has atravesado’. Como ha hecho, está haciendo, Sánchez.
El ocaso de la democracia española se está produciendo desde julio de 2023, y no solo por los........
