La muerte a pellizcos de Pedro Sánchez
Al César lo que es del César, Pedro Sánchez ha sacado un resultado alentador en Castilla y León, muy lejos del batacazo que se esperaba. Podrá decirse que Sánchez no se presentaba a esas elecciones, o que los candidatos no eran símbolos del sanchismo, como los ministros que ha mandado a las elecciones autonómicas con un pañuelo anudado en la frente, como el hachimaki de los kamikazes japoneses. Fue en el PSOE de los tiempos de Felipe González donde se acuñó la expresión ‘dulce derrota’, pero es ahora, con Pedro Sánchez como líder socialista, cuando se ha hecho realidad. Lo de González no fue más que un espejismo, el deseo roto de volver a ganar las elecciones en solo unos meses, cuando José María Aznar le ganó por algo menos de trescientos mil votos (un porcentaje ridículo si tenemos en cuenta que en aquella época, elecciones generales de 1996, los socialistas y los populares lograban el apoyo, cada uno de ellos, de más de nueve millones y medio de votantes). Los socialistas de entonces pensaban que Aznar no podía durar y, por esa razón, se consolaban con la esperanza vana de un regreso inmediato. "Nunca una derrota ha sido tan dulce ni una victoria tan amarga", dijeron y, como es normal, no sucedió así porque Aznar creció hasta la primera mayoría absoluta de la derecha en la democracia española.
La frase, sin embargo, se relee ahora y parece que está hecha para Pedro Sánchez. Se estrenó en 2023 como el primer candidato que logró gobernar sin haber ganado las elecciones y sin tener una mayoría parlamentaria estable, y ahora, en esta sucesión de elecciones autonómicas, no deja de recibir derrotas que en nada le afectan........
