España archivó el caso Zetapé y no sabemos por qué
Tenemos relojes, tenemos collares, relojes y brazaletes de piedras preciosas. Tenemos billetes escondidos en bolsas, en cajas y en sobres, hasta con unos adornos de Navidad. Tenemos propiedades, fincas y apartamentos de lujo en los mejores barrios de la ciudad. Tenemos conversaciones obscenas, de las que se usan en todas las tramas de la corrupción política. Lo tenemos todo, pero nos falta un porqué: cómo ha sido posible que nada se detectara en España. Los tipos de la Plus Ultra se decían entre ellos "vamos a follar aunque tengamos que pagar un poquitín". Y lo consiguieron: pagaron y nos cepillaron, a todos nosotros. Ahora que lo sabemos, la primera pregunta que debemos responder es qué ha fallado, o quién lo ha permitido, porque una democracia como la nuestra debería avergonzarse de que haya sido una agencia estatal de Estados Unidos la que ha conseguido demostrar lo que aquí se archivó o ha pasado inadvertido.
No podemos quedarnos en las respuestas obvias, que ahora veremos, de aquellos que sospechosamente miraron para otro lado o las guardaron en el cajón. Además de lo previsible, un Estado de derecho como el que tenemos, una democracia consolidada como la nuestra, tiene que sentir el escalofrío de saber que, si no es por lo investigado en otros países, no conoceríamos ni los collares, ni los apartamentos, ni los sobres ni las conversaciones.
Sin el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, que es como un FBI para delitos económicos, en España no habría caso Zapatero. O mejor, caso Zetapé, que es la mejor denominación posible para quien empezó utilizando su acrónimo para darse a........
