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Vías falsas hacia el cambio político

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30.06.2026

Los objetivos de la estrategia de Sánchez están claros para quien quiera verlos. No se trata exactamente de ganar las próximas elecciones generales. La victoria electoral del PSOE está descartada por sus propios dirigentes, que renunciaron hace tiempo a la vocación de construir mayorías sociales en torno a un proyecto autónomo.

En cuanto a la vía habitual de recolectar votos en el cubo de la basura para componer una investidura, es tan probable que la carambola se repita como ganar dos veces la Bonoloto. Se compran boletos por si suena la flauta, pero nadie sensato planifica el futuro contando con ello.

Un observador no fanatizado diría que el futuro próximo del PSOE está más próximo a perder su ya misérrima cuota de poder territorial, instalarse en la oposición en las Cortes y padecer un largo calvario de procesos y sentencias judiciales.

Ello tiene por qué traer consigo la cesión voluntaria de Pedro Sánchez de la jefatura de su partido y del protagonismo en la política doméstica. Al contrario, el plan consiste precisamente en asegurar lo contrario.

El núcleo de la estrategia sanchista consiste en lograr que la perspectiva de la alternancia democrática en el Gobierno resulte políticamente traumática y emocionalmente insoportable para la mitad de los españoles. Su correlato necesario, obviamente, es que la no alternancia resulte igualmente traumática e insoportable para la otra mitad.

Se trata de elevar hasta la insania el coste del cambio político o de la ausencia de cambio. De tal forma que, cualquiera que sea el signo del gobierno resultante de las elecciones, el efecto ambiental resulte aún más cismático de lo que ya es. Pedro Sánchez es el máximo común divisor de la política española y lo será mientras permanezca en ella.

Su plan pasa por inyectar dosis masivas de azufre en la confrontación política de aquí a las elecciones. El éxito........

© El Confidencial