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Todo por Begoña: el gran fraude de la semana de reflexión

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16.06.2026

A medida que se acumulan las informaciones sobre la extensa telaraña de corrupciones con repercusión judicial que tiene al país paralizado, al Gobierno enredado en sus propios pies, al PSOE asustado de sí mismo y a sus socios perplejos, el panorama se lía y, a la vez, se clarifica progresivamente.

Matizo lo de "corrupciones con repercusión judicial" porque, en mi opinión, en el juicio histórico sobre este período en el que España ya ha malgastado ocho años, deberían pesar más las otras corrupciones. Las que tienen que ver con el asalto al Estado desde el Gobierno, el desprecio del principio de legalidad, la colocación de barrenos en el casco de la Constitución, la deslealtad institucional, la división política y social como principio estratégico para la conservación del poder, el hábito del embuste y la implantación del desorden populista como sostén ideológico de un conglomerado de partidos destituyentes con vocación de régimen.

Esas corrupciones de fondo forman la médula espinal del sanchismo, proceden de su código genético. Las otras, las que hoy están en los tribunales, son segregaciones de las anteriores. No son la enfermedad de origen, sino su síntoma más llamativo, el grano ulceroso que, en cierto momento, estalla y lo llena todo de pus. Las formas antihigiénicas de ejercicio del poder desembocan casi siempre en ineficiencia y podredumbre.

Hasta diez causas judiciales acorralan al capataz mayor de este tinglado, con título oficial de presidente del Gobierno. Pero su evolución procesal va mostrando claramente la existencia de tres tramas.

La original es la de un grupo de golfos apandadores, oscuros personajes del inframundo de la política que decidieron aprovechar el poder inmune que les entregaron como recompensa por sus servicios para enriquecerse o dar rienda suelta a sus adicciones enfermizas. Comenzaron muy........

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