Necedades en cadena: mezclar el fútbol y los caballas
El 42% de los jugadores de la primera división española de fútbol nacieron fuera de España. El récord lo tiene el Real Madrid, en cuyo primer equipo hay un 75% de jugadores extranjeros. Los grandes equipos europeos se han convertido en selecciones mundiales.
En la alineación titular del Real Madrid el pasado domingo sólo había un jugador nacido en España, Cucurella. Los otros diez eran tres franceses de origen africano, un belga, un británico, un uruguayo, un brasileño, un turco, un marfileño y un holandés al que en 2024 se otorgó in extremis la nacionalidad española para que jugara la Eurocopa con España. Cada uno de ellos con sus propios sentimientos de identidad, creencias religiosas y posiciones políticas. Su relación con España es meramente profesional y cabe suponer que los avatares de nuestra política doméstica y los conflictos hispano-españoles les traen mayormente sin cuidado.
Afortunadamente para él, ese día no fue titular Brahim Abdelkader, nacido en España, pero actualmente máxima estrella de la selección nacional de Marruecos. Así se ahorró el mal trago por el que ya pasó Ez Abde, jugador del Betis e internacional por Marruecos al que han linchado en su país por portar la misma camiseta sobre Ceuta que el miércoles se mostró en el Bernabéu. Es probable que pague las consecuencias por acatar una decisión que no fue suya.
La norma es terminante: está prohibido introducir o mostrar pancartas, banderas, camisetas o cualquier otro elemento con lemas políticos. Obligar a futbolistas de mil nacionalidades a lucir camisetas mostrando la consigna "todos somos caballas" fue una solemne estupidez.
Es, evidentemente, un mensaje de carácter político que está ardiendo en el Parlamento y en los medios de comunicación. Ni siquiera es un asunto pacífico entre los partidos: hay un........
