María Jesús Montero en Rocroi
Imagínese que ha alcanzado un estatus profesional muy relevante, ocupa un puesto con mucho poder e influencia, algo para lo que ha trabajado toda su vida, haciendo para ello numerosos sacrificios que, a simple vista, ante el brillo del pedestal, no se aprecian. Pero que están ahí y son muchos, créame. Podría decirse que lo tiene (casi) todo y disfruta de ello, porque los sinsabores, que también los hay, se ven compensados. Y en eso su jefe, la única persona que tiene un poder de decisión superior, le encarga una tarea ingrata, que no le apetece nada, supone una degradación de facto y, por si fuera poco, además está condenada al fracaso, salvo que medie un milagro.
"La mujer con más poder del conjunto de la democracia", como ella misma se definió, se ha visto embarcada en esta batalla con todas las de perder contra Juanma Moreno y contra la propia historia del PSOE andaluz. Hay decisiones políticas que suenan a cálculo, otras a supervivencia, y algunas pocas a ese gesto antiguo, casi romántico, de dar un paso adelante cuando la tormenta ya ha empezado. La designación de María Jesús Montero como candidata del PSOE a la Junta de Andalucía puede pertenecer un poco a cada una de esas categorías…. Porque, conviene recordarlo, no se trata de un ascenso, ni siquiera de un movimiento lateral. Es, más bien, una bajada al barro con tacones prestados y paraguas agujereado.
Dejar la vicepresidencia del Gobierno y el Ministerio de Hacienda no es exactamente cambiar de despacho,........
