¿Vuelve el fascismo? La menesterosidad social como problema de nuestra época
La pregunta está en boca de todos ¿Renace el fascismo en España? ¿Cómo puede ser que después de haber tirado por la borda el franquismo, el monstruo rebrote otra vez como en la Jándula de la Península de las casas vacías? ¿Acaso la Transición fue una farsa que dejó intacta la cabeza de la hidra que nunca habría sido extirpada del todo de la piel de toro y que ahora, cabalgando a lomos del malestar colectivo, revive con endemoniado brío? ¡Algo habremos hecho mal!
Para analizar serenamente la hipótesis, hay que empezar por rechazar prejuicios arraigados y dejar claro que, aunque desde los años treinta del pasado siglo hubo fascistas en España – y ahí están el doctor Albiñana o José Antonio –, el fascismo nunca operó como fundamento ideológico de nuestro orden político y social.
España no conoció un Estado fascista porque el franquismo fue una dictadura, un régimen autoritario, y no llegó a convertirse en un Estado totalitario encaminado a reducir la sociedad a una unidad ideológica que la permeara por completo. Lo explicó Linz en un artículo escrito en Yale que le valió el reconocimiento académico internacional.
Franco fue el general que acaudilló el ejército vencedor en la Guerra Civil. Su autoridad lideró la tropa colonial que conquistó y despolitizó la metrópoli a sangre y fuego. Su poder soberano restó incólume mientras vivió, y desapareció cuando murió.
Sin Franco, el régimen se autodegradó —rasgo típico del autoritarismo— dejando una sociedad funcional que no........
