Las corrupciones y la política: 'Todas hieren, la última mata'
Contó en una ocasión Camilo José Cela que cuando visitó a Baroja en su lecho de muerte ---el escritor gallego llevó junto a Hemingway y otros autores el féretro del escritor donostiarra hacia el cementerio civil de Madrid---, le sorprendió la vista de un reloj antiguo que el donostiarra tenía en su casa de la calle Ruiz de Alarcón, a un paso del Retiro y del Museo del Prado. El reloj contenía en su interior una inscripción que decía: 'Todas hieren, la última mata'.
La inscripción era coherente con ese sentimiento trágico de la vida que tenía el escéptico Baroja, a quien el paso de las horas —todas hieren, la última mata— le proporcionó un pesimismo existencial próximo al nihilismo que solo su muerte pudo desarmar.
A la política española le sucede algo parecido. Se desangra día a día por los casos de corrupción y, en general, por la incapacidad manifiesta del sistema parlamentario para ofrecer alternativas. A medida que avanzan las horas, el colapso está más cerca.
No es nuevo. Desde la primera mitad de los años 90 del siglo pasado, la corrupción forma parte del ecosistema político determinando el comportamiento de los electores, lo que a la postre se ha convertido en el factor diferencial. No se entiende la política española, de hecho, sin la presunta corrupción —ahora de algunos dirigentes socialistas—, y cuya manifestación pública cristaliza de diversas formas y maneras. Unas veces de carácter material, la más chusca y grosera, y en ocasiones de carácter ético, la más sutil y reprobable, y cuya consecuencia es la incapacidad del sistema para abordar las grandes cuestiones desde una posición común. Ya sea, la posición de España en el mundo con una sola voz, las reformas económicas necesarias para mejorar la productividad y el reparto de la riqueza o, simplemente, el problema más acuciante, la vivienda, que determina factores tan relevantes como la demografía, el consumo de los hogares o la movilidad geográfica y laboral, tan relevante en una economía globalizada.
Hay muchas razones que lo explican, pero probablemente la más significativa tenga que ver con las insuficiencias del sistema constitucional para resolver nuestro actual colapso político. Ni el Gobierno utiliza el principal instrumento con que cuenta para demostrar que tiene el aval del parlamento, la........
