Algo más que unas primarias: el caso de Enma López
“Es difícil lograr que un hombre entienda algo cuando su salario depende de que no lo entienda”, escribió en una ocasión el escritor Upton Sinclair. La frase tuvo éxito en su día y refleja con precisión las miserias de la política. Sinclair, que siempre combatió la corrupción de las élites estadounidenses del primer tercio del siglo XX, era un muckraker. Es decir, uno de esos periodistas sabuesos que hurgan en las vidas ajenas para desvelar lo que se quiere ocultar, en última instancia la esencia del periodismo.
Él mismo intentó ser gobernador de California, pero en los códigos de la política de EEUU de aquellos años —y de ahora— no podía encajar un personaje como Sinclair: radical y sin tapujos. Sí logró, por el contrario, crear un estilo literario propio construido en torno a la denuncia social, lo que explica su animadversión hacia los políticos corruptos o mediocres que hacen de la supervivencia dentro del partido, aun a costa de su propia dignidad, su modus vivendi. De ahí la frase.
Los casos son infinitos, y es probable que esta sea la razón última, desde luego en el caso español, de la ausencia de debates internos de cierto calado en los dos grandes partidos españoles. Casi siempre compensa aclamar al líder —hacer carrera dentro del partido— en aras de asegurar un puesto de salida en las siguientes elecciones antes que tener una posición propia que puede, en ocasiones, llevar a la confrontación con la dirección. Fundamentalmente, en los sistemas electorales articulados a través de listas cerradas, donde la dirección elige al candidato. También sucede en otras formaciones más pequeñas, pero la........
