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La AIReF pierde la "I": un reto para Carlos Cuerpo

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28.03.2026

El salto del "moderado" Carlos Cuerpo a la vicepresidencia del Gobierno tapa el nombramiento de la nueva presidenta de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), Inés Olóndriz, hasta ahora secretaria general de Financiación Autonómica, que dependía de la ya exvicepresidenta y ministra de Hacienda, María Jesús Montero.

No es fácil descifrar la incoherencia. Palos de ciego en la etapa declinante del régimen. El "centrado" Cuerpo marca distancias con los agitados mundos de Yolanda. Y Olóndriz amordaza al mensajero de la economía nacional.

Mientras se encumbra a un "independiente" mirando al centro del electorado (Cuerpo no es militante del PSOE) la Moncloa coloca a una subordinada de María Jesús Montero, jefa del club de fans de Sánchez, al frente de una institución de contrapeso al poder. Con datos, no con opiniones. Una autoridad administrativa pensada para fiscalizar las cuentas públicas con independencia funcional al margen del ruido político.

Pero el sanchismo ha vuelto a hacer de las suyas. Como ya ocurre con la Fiscalía General del Estado, el Tribunal Constitucional, RTVE, el CIS, el Banco de España, etc., esta vez le ha retirado la "I" a la AIReF. La jugada se consumó este miércoles en el Congreso. Por una mayoría de 19 a 17 (PP, Vox y Junts votaron en contra), la Comisión de Hacienda ratificó la propuesta del Consejo de Ministros a favor de Olóndriz, redactora del fallido modelo de financiación autonómica pactado por Moncloa y el PSC con ERC para encumbrar a Illa en Cataluña.

“No es tolerable que el fiscalizado se convierta en fiscalizador de la noche a la mañana” (dice la expresidenta de la AIReF).

"No es tolerable que el fiscalizado se convierta en fiscalizador de la noche a la mañana", dice Cristina Herero, antecesora de quien hasta hace poco dependía de la ya candidata socialista en las elecciones andaluzas del 17 de mayo. Y, habida cuenta que ejerció en su día como responsable del Departamento de Análisis de la AIReF, el nuevo vicepresidente sabe de qué va esto.

¿Cómo se tomará Carlos Cuerpo el trabajo de una institución fiscalizadora, creada para vigilar la sostenibilidad presupuestaria y fiscal sin estar a las órdenes del Gobierno, cuando queda en manos de quien acaba de cambiar de bando? ¿Mirará hacia otro lado ante el hecho de que la regla de estabilidad fiscal ha sido incumplida por la Administración Central (sin PGE) y todas las Comunidades Autónomas (sin sistema estable de financiación) a lo largo de 2025? ¿Entenderá que la AIReF debe ser un árbitro neutral al servicio de todas las Administraciones, al margen de su respectivo signo político?

Cristina Herrero ha vuelto a su puesto de funcionaria, no a ningún cargo político. Durante los últimos años ejerció en la AIReF de modo ejemplar, manteniendo siempre los criterios técnicos sobre los políticos, emitiendo informes a menudo incómodos para el Gobierno de Sánchez y defendiendo siempre la independencia orgánica y funcional del organismo.

En su carta de despedida dejó tres mensajes. Uno, servir al Estado, no al Gobierno. Dos, actuar desde la independencia y el rigor. Y tres, salir elegido por consenso en el Parlamento. Ella, Herrero, lo fue por unanimidad. Su sucesora, Olóndriz, por exigua mayoría.

La pedagogía de Herrero no ha tenido mayor repercusión. Se ve que la ejemplaridad no interesa a nadie. Pero el caso es que las perspectivas morales, intelectuales, políticas, institucionales, están dañadas por una ola de inmoralidad.

Por eso convenía llamar la atención sobre el relevo en la AIReF.


© El Confidencial