Messi y un nuevo milagro: hermanar a la derecha madrileña con el kirchnerismo, y a la izquierda española con Milei
Hay muy pocas personas capaces de poner de acuerdo a un votante de Isabel Díaz Ayuso, un kirchnerista de Buenos Aires y un activista woke propalestino de Manhattan. O a un votante de Milei con un independentista catalán. Lionel Messi es una de ellas.
No porque todos lo admiren. Más bien al contrario: porque todos han encontrado fortísimas razones para odiarlo o amarlo.
Y, en tiempos de polarización extrema, eso ya tiene recorrido asegurado.
Messi es el futbolista más popular de la era moderna y, para una amplia mayoría, el GOAT del fútbol. Pero esto va más allá del deporte. Es uno de esos rarísimos personajes capaces de unir a tribus que no coinciden en absolutamente nada y que se odian entre ellas.
En este caso confluyen casi todos los ingredientes (los "vicios") de nuestro tiempo: el fútbol convertido en una religión global, superando en fervor a estas y a las ideologías; las identidades nacionales llevadas al extremo; las redes sociales amplificando el resentimiento; y la posverdad funcionando con todas las velas desplegadas.
Los "forofos" del Real Madrid (que no los simpatizantes, que son muchos más y más templados), humillados durante casi veinte años, vienen construyendo un relato contra Messi. Que si era un "hormonado". Que si es un "semiautista". Que si la FIFA protege a Argentina. Que si los árbitros siempre juegan........
