menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Yo pago el bótox; tú, la cena

7 0
latest

"Bótox o no bótox", ese parece ser el dilema de muchas mujeres en nuestros días, según comprobamos leyendo window.ECCO.emit('EC:import:ec-ecommerce-body-tag'); Dame veneno que quiero vivir (Anagrama), de Leticia Sala. El veneno es el propio bótox, y vivir consiste esencialmente en seguir siendo joven, alejada de las arrugas, la flacidez y las entrevistas de trabajo para el Carrefour. Cuando una mujer pierde la lozanía, pierde lo mismo que Elon Musk si entrara en quiebra: el trending topic.

El libro de Sala es muy interesante, diría que valioso, pero, como suele suceder con estos ensayitos de Anagrama, su autora está completamente equivocada. En general, las reflexiones de las mujeres sobre su propia condición parten de un error de base insoportable: que la culpa es cultural; que la sociedad obliga a; que el heteropatriarcado, etcétera. Así, claro, no llegamos a nada, aunque por el camino toquemos algunas teclas de fuste.

La autora nos lleva, por ejemplo, por los espacios de mejora estética que se amontonan en su agenda. "Veo que me toca sesión con mi esteticista María y me lleno de alegría". Se trata de "cabinas" que, para Leticia, acaban siendo "un buen escenario para llegar a lo profundo". Ser muy pija es ser muy profunda, asumimos.

Porque contar con criadas y masajistas y esteticistas y concubinas propias de un sah de Persia no es clasismo evidente para la autora (que además creo que es influencer en Instagram), sino "una relación alquímica entre quien cuida el cuerpo y quien se deja hacer". Traten de trasladar estas poesías del cuidado a la prostitución, e imaginen a un hombre que frecuenta prostitutas diciéndoles que, oye, "es una alquimia entre quien cuida el cuerpo y quien se deja hacer". No suena igual.

El caso es que hay que........

© El Confidencial