Monjas, capirotes y niqab. Argumentos falaces
Estos días y antes de que irrumpiese el ruidito informativo de los therians teníamos el foco en un asunto de verdadero calado: el debate sobre el velo (burka/niqab). El debate desconcertó al escuchar a parte de la izquierda enarbolar argumentos en defensa del uso de una prenda opresiva que actúa como marca segregadora para las mujeres.
En las tertulias, y en el mismísimo Parlamento, se ha enarbolado como argumento la libertad religiosa y el apoyo a la diversidad mientras se percibía un generalizado abandono de los argumentos en defensa de la igualdad de derechos entre los sexos, y el principio de neutralidad del espacio público como garante de la convivencia democrática.
El feminismo ya ha subrayado que más allá de la igualdad legal es preciso poner fin a tradiciones y prácticas culturales que perpetúan la desigualdad y que el respeto a la diversidad no debe ser nunca excusa para establecer cómo deben comportarse las mujeres, imponiéndoles normas de control. Les toca a las sociedades democráticas poner empeño en garantizar la neutralidad en espacios y servicios........
