La relación de los partidos de centro con la ultraderecha en Sudamérica
Perú, Colombia y Brasil celebran procesos electorales presidenciales que están redefiniendo el equilibrio geopolítico en Sudamérica. En escenarios políticos sumamente reñidos, y con una abierta injerencia del gobierno estadounidense, el rol de las fuerzas políticas pulcras de centro resulta incomprensible. Frente a candidatos de ultraderecha como Keiko Fujimori, Abelardo de la Espriella y Flavio Bolsonaro, dichas fuerzas políticas sugieren viciar el voto. Es el caso de Jorge Nieto del Partido del Buen Gobierno en Perú, Sergio Fajardo del Partido Dignidad y Democracia en Colombia, y Aécio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB). Sin querer queriendo, contribuyen a consolidar el triunfo de la ultraderecha en sus respectivos países y, lo que es peor, la renuncia a su soberanía y la sumisión al gobierno estadounidense en el actual contexto internacional en el que preservarla se presenta como uno de los grandes desafíos.
Perú / En el nombre del padre
La ilusión de los votantes del izquierdista Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, se ha esfumado después del anuncio de su triunfo por las dos principales encuestas (Ipsos y Datum) en el conteo rápido del domingo pasado. El viernes concluyó el conteo oficial y Keiko Fujimori obtuvo un margen estadísticamente milimétrico de apenas 650 votos. Si bien hay 300 mil votos impugnados ante los Jurados Electorales Especiales –el proceso podría tardar hasta dos semanas–, es remota la posibilidad de que el resultado se revierta.
El futuro de la gobernabilidad democrática es sumamente complejo, toda vez que el país ha quedado fracturado en tres partes iguales: los que no votaron a ninguno de los dos candidatos (ausentismo y votos nulos y blancos), el fujimorismo y la alianza de izquierda. Sin embargo, hay que recordar que ambos candidatos no sumaron juntos ni el 25% de los votos emitidos en las elecciones de primera vuelta. De los 35 partidos políticos que participaron en la contienda electoral, solo seis han logrado representación en el Congreso.
En el Perú, solo 19% de la población está satisfecha con la democracia, el índice más bajo de la región, después de Haití. Geográficamente el país también está fragmentado: Fujimori tiene una alta votación en Lima y en el extranjero (63,5%), así como en algunas provincias de la costa norte peruana, pero Sánchez tuvo una votación abrumadora en la mayoría de provincias del país.
Si, como todo parece indicar, Fujimori asume la presidencia, controlará todas las instituciones del Estado: el Tribunal Constitucional, la Junta Nacional de Justicia, la Defensoría del Pueblo, el Ministerio Público, entre otras. Durante la campaña, Keiko dijo que quería gobernar como lo hizo su padre, “en la cancha, viajando, escuchando y resolviendo los problemas”. El gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000) se caracterizó por ser un régimen autoritario que desmanteló las instituciones democráticas tras el autogolpe de 1992, implementando un sistema donde la corrupción estructural y las violaciones a los derechos humanos fueron herramientas sistemáticas de control político.
Es importante destacar el informe final de la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea, en el que señala que los medios de comunicación privados en el Perú mostraron una marcada falta de imparcialidad y un sesgo claro con determinadas posturas políticas durante la........
