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El calor recorta la cosecha del garbanzo de Valseca, pero favorece “una calidad excepcional”

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19.10.2026

El calor recorta la cosecha del garbanzo de Valseca, pero favorece “una calidad excepcional”

La campaña termina con una producción ligeramente inferior a la del año pasado, aunque el tiempo seco ha evitado enfermedades, plagas y daños por tormentas

“Las condiciones metereológicas de este año han tenido una vertiente positiva: la ausencia de humedad y el calor han reducido la aparición de hongos, enfermedades e insectos”, asegura Herranz, presidente del garbanzo de Valseca. / FOTO: MANUEL HERRANZ

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El garbanzo de Valseca ha cerrado una campaña marcada por el calor y la sequía con una producción ligeramente inferior a la del año pasado, aunque con unas perspectivas de calidad especialmente buenas. El verano caluroso y seco ha adelantado además los trabajos de recogida, que para la mayoría de los productores habían terminado ya a finales de julio, cuando lo habitual es que la cosecha se prolongue hasta agosto.

Así lo explica el presidente de la Asoc. del Garbanzo de Valseca, Manuel Herranz, quien considera que, pese a que la producción ha quedado “un poco por debajo de la media habitual, no puede hablarse de un mal año. Al contrario, las condiciones meteorológicas han tenido una vertiente positiva: la ausencia de humedad y el calor han reducido la aparición de hongos, enfermedades e insectos, mientras que la falta de tormentas fuertes ha evitado daños en la legumbre”.

“Esta campaña se han cultivado en torno a 40 hectáreas de garbanzo de la Asociación de Valseca. La producción ha sido algo inferior a la de 2025, aunque satisfactoria” afirma Manuel Herranz, su Presidente

“Esta campaña se han cultivado en torno a 40 hectáreas de garbanzo de la Asociación de Valseca. La producción ha sido algo inferior a la de 2025, aunque satisfactoria” afirma Manuel Herranz, su Presidente

La campaña comenzó a finales de marzo con la siembra. Después llegó uno de los momentos más delicados del ciclo: un mes sin precipitaciones. Las lluvias posteriores llegaron “a tiempo”, aunque provocaron un nacimiento desigual de las plantas. “El retraso de las precipitaciones podría haber resultado desastroso si se hubiera prolongado durante más tiempo” explica Herranz.

Al final, el cultivo pudo completar su ciclo en unas condiciones que permitieron un secado óptimo. Tampoco hubo que lamentar episodios de granizo u tormentas capaces de dañar el producto, algo temido por los agricultores cuando se aproxima la recolección.

“En total, esta campaña se han cultivado en torno a 40 hectáreas de garbanzo dentro del ámbito de la Asociación. La producción ha sido algo inferior a la de 2025, aunque satisfactoria”, afirma Herranz. El calibre ha sido bueno en términos generales, si bien aquellas plantas que tardaron más en nacer han dado lugar a garbanzos de menor tamaño.

Donde no hay dudas es en la calidad. “Es extraordinaria debido a la ausencia de exceso de humedad, enfermedades y plagas. También ha contribuido la tranquilidad meteorológica durante las semanas previas a la recogida, sin fuertes tormentas”, asegura Herranz.

El resultado es el garbanzo característico de Valseca: una legumbre “muy suave y mantecosa” que adquiere bien los sabores. Unas características que los........

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