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“Un acuerdo imprescindible sería la ilegalización de todas aquellas organizaciones que busquen la destrucción, por secesión de una de sus partes, de España”

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22.03.2026

“Un acuerdo imprescindible sería la ilegalización de todas aquellas organizaciones que busquen la destrucción, por secesión de una de sus partes, de España”

Iván Vélez Cipriano, arquitecto, historiador y filósofo

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Es usted un autor y analista político que ha escrito numerosos libros sobre España. En dos secciones podríamos decir, la una más vinculada a la historia de España en tiempos alejados, como “Reconquista”, “Torquemada. Una Historia del Santo Oficio”, “El Mito de Cortés”, “La Conquista de México”, “La Conquista del Perú” y otra más centrada en acontecimientos recientes como “Nuestro Hombre en la CIA”. De esta última sección surge el nuevo libro “La democracia que nos hemos dado” en que repasa la historia de los últimos 50 años de la nación española.

—Cuéntenos, ¿cómo y por qué surge este último libro?

—Surge como un reto que me lanzó el periodista Francisco Santas, Hughes. A él le gustó mucho Nuestro hombre en la CIA y me propuso escribir un libro similar. Y, claro, un reto así no se rechaza. Lo que ocurre es que en este caso no disponía de un archivo como el de Pablo Martí Zaro, que es el soporte de ese libro publicado hace ya seis años. Al no tener ese soporte documental, aunque algo de aquella investigación he empleado, decidí ajustarme a la estructura de los nueve poderes políticos desarrollada por Gustavo Bueno, partiendo, como preámbulo, de la reconstrucción del golpe de Estado de 2017, punto crítico de la actual democracia coronada. Repasar las diadas previas a esa fecha da la medida de hasta qué punto se cedió la iniciativa a unos facciosos que, una vez amnistiados a cambio de situar a Pedro Sánchez en la Presidencia del Gobierno de esa España a la que odian, han dicho que lo volverán a hacer. Y en ese caso, el Estado tendrá menos herramientas de las que dispuso, aunque usadas de forma timorata por el Partido Popular, en 2017.

—¿Qué significó en la transición política ir “de la ley a la ley”?

—La famosa fórmula trataba de evitar el término «ruptura». Significó mantener muchas de las estructuras -económicas, políticas, culturales, sociales- que fraguaron durante el franquismo, periodo que, contra la simplificación que se hace de él, como si se tratara de algo inmutable durante 40 años, sufrió profundos cambios. En gran medida, la actual democracia es una transformación del régimen franquista y hay evidentes continuidades.

—¿Existen modelos canónicos de sociedades políticas?

—Sí. Yo empleo el construido por Gustavo Bueno, que distingue tres capas del poder: conjuntiva, basal y cortical. La conjuntiva está atravesada por los tres poderes clásicos: ejecutivo, legislativo y judicial. La basal, que se identifica con el territorio y los recursos, la cruzan el poder gestor, el planificador y el redistributivo. Por último, la capa cortical, la que está en contacto con otras sociedades, está constituida por el poder militar, federativo y diplomático. Este modelo distingue ramas y capas del poder, las disocia, aunque reconoce el entretejimiento entre esos poderes que, en absoluto, son........

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