“El detonante de las guerras de independencia fue la invasión napoleónica”
“El detonante de las guerras de independencia fue la invasión napoleónica”
Tomás Pérez Vejo, historiador
“No concibo que un creador esté de espaldas al mundo y a la sociedad”
“A la Inteligencia Artificial le puedes enseñar a reconocer la forma de escribir de un determinado autor”
“El gran legado de Don Juan Carlos es la Constitución de 1978”
Es usted profesor del INAH en México y un escritor prolífico con libros tan señalados como: “Elegía criolla”, “España imaginada”, “Repúblicas urbanas en una monarquía imperial” o “3 de julio de 1898. El fin del imperio español”.
Ya tuvimos el honor de entrevistarle hace algunos meses en El Adelantado de Segovia, pero ahora nos interesa centrarnos en su última obra, presentada el 26 de mayo en Casa de América. Se trata de “La implosión de las monarquías española y portuguesa y el nacimiento de los nuevos estados nación iberoamericanos” que ha coordinado usted junto con Manuel Andreu Gálvez y que reúne artículos de más de treinta investigadores de España y de América.
—¿Qué entienden por implosión? ¿por qué este nombre?
—En física el término implosión hace referencia al colapso, hacia dentro, de un cuerpo o estructura. Nosotros lo utilizamos, en sentido metafórico, para reflejar la idea de que la crisis imperial iberoamericana de comienzos del siglo XIX no fue el fruto de una rebelión de naciones sino del colapso interno de las estructuras imperiales española y portuguesa. Idea que podríamos resumir en la afirmación de que las naciones no fueron la causa de las llamadas guerras de independencia sino una de sus consecuencias.
—¿Cuál es el detonante de la caída de ambas monarquías?
—El detonante inmediato fue, en ambos casos, la invasión napoleónica de la Península Ibérica. Como fondo, el cambio de legitimación en ejercicio del poder político, del “por la gracia de Dios” a “en nombre de la nación”, que estaba teniendo lugar en el conjunto del mundo occidental y al que las dos viejas monarquías ibéricas no supieron, o no fueron capaces, de adaptarse.
—¿Qué distingue el caso portugués del caso español?
—La diferencia fundamental fue que, en el caso portugués, al menos en el primer momento, no hubo una crisis de legitimidad. La corte se trasladó a Brasil sin que se produjera una ruptura con el orden político anterior.
No ocurrió así en el español. Las abdicaciones de Bayona, con la cesión de la corona de los Borbones a los Bonaparte, tenían tan difícil encaje en la tradición jurídica de la Monarquía católica, en la que el rey no era propietario de sus reinos sino sólo su usufructuario y, como consecuencia, no podía enajenarlos sino sólo transmitirlos al heredero legítimo, que desde el primer momento fueron muchos los que........
