Los niños de la rebusca
Los niños de la rebusca
Segovia avanza cuando sus empresas trabajan unidas
Puede, quizá, que haya segovianos que no sepan que en la ciudad hubo, diciembre de 1920, un incendio que, ubicado su núcleo principal en el final de la Plaza del Corpus e inició de la calle Juan Bravo, teniendo como aliado necesario el fuerte viento, llevó en volandas antorchas de madera por encima de las construcciones de alrededor hasta incrustarse -sorprendentemente-, en la torre (chapitel) de la iglesia de San Miguel, lugar donde, incluso las campanas, quedaron calcinadas. Al hilo de aquello, tan solo unos días después, nació otra historia que, al encontrarme con ella, he considerado como -la historia-, mueve sus hilos y los sitúa donde conveniente cree.
El desescombro de todo el material quemado en la torre comenzó de forma inmediata al final del incendio. No había maquinaria que hiciera la labor mas fácil, por lo que espuertas y carretillas fueron los medios mas empleados para llevar los escombros hasta la inmediata Plaza Mayor. En esa montonera de restos de la torre…
Son las 10 de la mañana. Un grupo de chiquillos, no más de seis, conforman un espectáculo atrayente. Sobre un montón de escombros, procedentes de la referida iglesia, buscan los trozos de bronce fundido perdidos........
