EL ADELANTADO. UNA BRÚJULA DE LA VERDAD
EL ADELANTADO. UNA BRÚJULA DE LA VERDAD
La estatua de San José, regalo de la infanta Isabel al Asilo ‘Mi Casa’
El pago «sine die» del peaje de la AP-6 y del túnel de Guadarrama
Tras las huellas de Bécquer
Celebro la conmemoración del 125º aniversario de El Adelantado, memoria viviente de Segovia. No es fácil decirlo. Provengo de un diario familiar en Venezuela, El Impulso de Barquisimeto, fundado en 1904 y que dejó de imprimirse tras 114 años de circulación al negársele el papel que monopolizaba la dictadura entonces reinante y que prosigue.
Mi tarea en el periodismo de opinión, que inicio en 1969 como director en Caracas de la agencia de noticias Inter Press Service, cuarenta años después me ha llevado a otro diario familiar, diario Las Américas, cuyo editor, mi fraterno amigo Nelson Mezerhane Gosen, mantiene la zaga que iniciaron en Miami los hermanos Aguirre Baca el 4 de julio de 1953. Desde allí seguimos tremolando las banderas de la libertad.
Como lo dice con mejor verbo la periodista Ibeyise Pacheco, El Adelantado nos muestra lo que al cabo realmente importa en todo periódico familiar, ser “el diario íntimo de una ciudad”, el custodio de sus raíces. Y eso representa un verdadero desafío, un acto de coraje en tiempos de deconstrucción cultural, de relativismo dictatorial en Occidente.
Saludo y celebro, pues, la obra de don Rufino Cano de Rueda y sus sucesores. Alabo la tenacidad de su último editor responsable, don Carlos Herranz y de su hija Teresa, actual directora. Se han negado a ser agua de borrajas en una hora adversa a la tinta, la de las revoluciones del conocimiento y de la Inteligencia Artificial. Estas se niegan a los espacios y al tiempo para la construcción de posverdades al detal, virtuales, ajenas al reposo reflexivo que sosiega y requiere la búsqueda de la verdad, pues son estas la obra de la instantaneidad, adormecedoras de la razón según la clásica alegoría goyesca.
Veo de pertinente, en esta maravillosa ocasión, referirles que, en 2004, al intervenir en el III Congreso Internacional de la Lengua Española, en Argentina, invitado por la Real Academia y representando al diario El Universal de Caracas, me referí, bajo el título Pensar y leer en español, a la cuestión vertebral del tema que nos ocupa y va más allá de las fracturas constitucionales que siguen provocando los autoritarismos electivos por empeñados en fracturar el núcleo de la libertad de expresión, separándole de la libertad información a fin de que esta quede sujeta al Estado y sus controles.
La información es una especie de la expresión del pensamiento, lo explico en estudio que elaboré para el Anuario Iberoamericano de Estudios Constitucionales de Madrid, en 2005: trátese de opiniones o de reflexiones ontológicas, o de hechos que, en todo caso, al ser presentados o recibidos como información «siempre involucran» una aproximación intelectual e ideológica tanto por el periodista como los lectores.
No podría asegurarse la expresión del pensamiento, en efecto, si la persona humana no tiene garantizada, a su vez, la búsqueda, la........
