Reinando nada
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Cuenta el Srimad Bhagavatan Purana (antiquísima narración que relata “lo recordado” y transmitido de boca a oreja desde tiempos inmemoriales) que, al paso del rey Yadu, transportado en su palanquín, un mendigo ocupaba su camino.
-¡Paso al rey! –gritaron los porteadores, pero el vagabundo ni se inmutó. Bajó pues el rey de su vehículo y, sorprendido ante el rostro de felicidad del indigente, le preguntó:
-¿Cómo es posible tu inmensa felicidad si no tienes nada?
A lo que el pobre contestó:
-¡Oh, mi rey! No soy feliz por lo que tengo. Soy feliz por lo que soy.
Ante ello, el rey se postró a sus pies y, con inmenso respeto, le pidió:
-Enséñame tu sabiduría.
Hubo un tiempo en el que los reyes se rodeaban de sabios, aprendían de ellos y gobernaban su reino con conocimiento, bondad, justicia y equidad, pensando siempre en al bienestar y la prosperidad de sus súbditos. La pertenencia a ese estatus social le obligaba a defender a su pueblo ante ataques, injerencias o injusticias que osaban perturbarlo. A día de hoy los reyes actúan en un escenario muy diferente.
En el reino de España, el Título II de la Constitución establece las funciones del monarca. Cierto es que todos sus actos se encuentran refrendados por Presidente de Gobierno o (excepcionalmente, cuando afectan a éste) por ministros o Presidente del Congreso, asumiendo éstos la responsabilidad; refrendo sin el cual sus acciones carecen de validez. La excepción a este refrendo, el nombramiento directo de los miembros civiles y militares........
