La nueva estación
Los mercados descuentan. Es su oficio: tomar lo incierto y ponerle un precio, una probabilidad y un plazo. Con la mayor parte de los shocks económicos lo consiguen razonablemente bien. Incluso se atreven con aquellos más difíciles como el estallido de una burbuja, una crisis de deuda… Hay otros, en cambio, que la economía solo puede padecer: los que nacen de la política o de intereses que no atienden directamente a razones económicas. Su final no se calcula, porque depende menos de los números y más de que las circunstancias lleven a las partes a ponerle término. Las guerras de Ucrania e Irán son de esta segunda clase. Contra los pronósticos iniciales, ambos conflictos van para largo y sin incentivos a la vista que apunten a un acuerdo. El shock energético que generan no se disuelve: se convierte en una prima de riesgo que se instala. A ello se encomendaba el BCE al........
