Las elecciones de Castilla y León
Todos los sondeos reflejan un panorama electoral en Castilla y León muy similar a la composición actual del Parlamento regional. Es decir, mayoría exigua del Partido Popular que le deja en manos de Vox el alcanzar o no el poder.
Aquellos que creen que los últimos acontecimientos políticos influyen en el ánimo de los electores quedarán defraudados, pues el no a la guerra de Irán exhibido por el PSOE no tendría el reflejo en las urnas que esperan Pedro Sánchez y sus acólitos.
O sea, que estamos ante un encefalograma plano en las actitudes políticas de los ciudadanos que repiten comportamientos electorales, con la única excepción de Vox, que es quien más crece, sobre todo a costa de los pequeños partidos provinciales de la región más extensa y posiblemente variada de Europa.
Tampoco han influido en el electorado los vaivenes de Vox, quien dejó el Gobierno regional, en el que estaba en minoría, en mitad de la legislatura. Y menos aún, la destitución de Juan García-Gallardo, que pasó de Vicepresidente de la Junta a marcharse del partido de la derecha radical.
