Mientras China socializa la IA, en USA Palantir crea una herramienta para controlar a los pueblos
La inteligencia artificial se ha convertido en el campo de batalla decisivo del siglo XXI. Pero no se trata de una mera carrera tecnológica entre potencias: es la lucha por determinar si esta herramienta servirá a la emancipación colectiva o a la opresión imperialista. Mientras desde Pekín se impulsa un modelo abierto, accesible y orientado al bien común, aunque lógicamente también en busca un beneficio propio y adelantar a los EEUU en esta materia, desde Silicon Valley -con Palantir como punta de lanza- se nos ofrece una IA cara, secreta y diseñada para vigilar, deportar y matar. Esto no es un cuento de buenos y malos, pero constata una realidad. Al menos la plataforma china es gratuita.
La divergencia estratégica: código abierto contra capitalismo de vigilancia
En julio de 2025, dos visiones antagónicas chocaron en el escenario global. Estados Unidos presentó Winning the Race: America's AI Action Plan, que enmarca la inteligencia artificial como una competencia de suma cero donde Washington debe alcanzar “un dominio tecnológico global incuestionable”. Días después, China dio a conocer su Plan de Acción para la Gobernanza Global de la IA, posicionando esta tecnología como “un bien público internacional que beneficie a la humanidad” y exigiendo un desarrollo inclusivo que apoye al Sur Global.
La práctica china está demostrando que ese discurso no es retórica vacía. DeepSeek -el modelo de inteligencia artificial de Hangzhou- es gratuito, de código abierto y puede ejecutarse localmente sin depender de la nube ni de servidores centralizados. Su entrenamiento costó aproximadamente 5,5 millones de dólares utilizando 2.000 unidades de procesamiento gráfico, lo que supone una centésima parte del costo de los esfuerzos estadounidenses comparables. En diciembre de 2025, un estudio del MIT y Hugging Face reveló que los modelos chinos de código abierto superaron por primera vez en descargas a los estadounidenses en el mercado global, alcanzando el 17% del total frente al 15,8% de Estados Unidos.
Estados Unidos, en cambio, ha optado por un camino de acumulación privada, vigilancia masiva y restricciones tecnológicas. Mientras Pekín fomenta ecosistemas abiertos donde “la participación de todas las naciones, la gobernanza que impide la captura por parte de unos pocos y las aplicaciones que benefician a toda la sociedad” son la norma, Washington apuesta por el hermetismo........
