La rebelión silenciosa de María o por qué la política le teme al sentido común
Hay una calma madura que sólo se adquiere tras haber cruzado varias décadas de historia personal. Se nota en la mirada de quienes, como María a sus 65 años, han visto pasar suficientes promesas electorales, discursos enardecidos y cambios de chaqueta como para no dejarse deslumbrar por el primer charlatán que se sube a una tribuna. María ostenta hoy el bien más cotizado y perseguido por la maquinaria política contemporánea: un pensamiento crítico e independiente.
En el tablero público actual, tener criterio propio se ha convertido en un acto de fe ciega o en una temeridad. Las estructuras de los partidos políticos, convertidas en trincheras ideológicas, ya no buscan convencer; buscan encuadrar. Exigen adhesión adhesiva y sin fisuras a un bloque de colores, como si la vida diaria de los ciudadanos se pudiese segmentar entre rojos y azules, de izquierdas o de derechas. Pero María sabe bien........
