Cuando los extremos mandan y el centro decide
Cuando los extremos mandan y el centro decide
Los resultados de la primera vuelta presidencial revelan un país fracturado en dos polos dominantes y un centro debilitado pero decisivo.
Abelardo de la Espriella obtuvo 10.361.499 votos (43,74%) e Iván Cepeda 9.688.361 (40,90%), mientras que el conjunto de candidaturas que representan el espacio de centro sumó en total cerca del millón y medio de votos, una cifra políticamente determinante.
Ese bloque, aunque disperso y sin candidato propio en segunda vuelta, es el que definirá la elección del 21 de junio.
La correlación de fuerzas es clara: dos extremos compiten por el poder, pero el desenlace depende de quienes no lograron pasar.
Lo primero que deja esta elección es la evidencia de una profunda inmadurez política. No porque existan candidatos estridentes —eso ocurre en cualquier democracia— sino porque una parte significativa del electorado decidió tomarlos como opción de gobierno.
El ascenso de Abelardo de la Espriella no se explica solo por su narrativa de outsider o por su habilidad para convertir la política en espectáculo.
Su éxito revela la fragilidad de una ciudadanía que, cansada de la política tradicional, confunde ruptura con destrucción y autenticidad con........
