La ecuación del delito
El crimen no ocurre por casualidad. Esta no es una frase retórica, es una premisa verificable de la criminología moderna.
Desde 1979, la Teoría de las Actividades Cotidianas, formulada por Lawrence Cohen y Marcus Felson, demostró que un delito ocurre cuando confluyen tres factores concretos, un delincuente motivado, un objetivo vulnerable y la ausencia de un guardián capaz.
Cuando uno de esos elementos no está presente, el delito no ocurre. Es una ecuación simple, pero poderosa.
Durante años, la política de seguridad ha insistido en intervenir solo una variable de esa ecuación, el delincuente.
Más capturas, más operativos, más despliegue visible. Sin embargo, los resultados suelen ser frágiles y temporales.
El delito no desaparece, se adapta, se desplaza o se reorganiza. La evidencia muestra que mientras las........
