Cambiadme la receta
Gustavo Álvarez Gardeazábal
De niño nos hicieron aprender muchas, yo diría que muchísimas, cosas de memoria.
Una de esas obligaciones era recitar el poema REIR LLORANDO de Juan de Dios Peza ,donde un hombre profundamente deprimido acude al médico buscando cura para su melancolía.
El doctor le aconseja como remedio ir a ver a Garrick, el comediante más extraordinario de la época, a lo que el paciente responde con la famosa revelación final: “ así no me curo: ¡Yo soy Garrick!........
