Cuerdos de atar
Mi alegación de autoconsumo no prosperó y el tribunal fue implacable. Tres cajas repletas de libros no podían considerarse consumo propio, sino tráfico. Me delató Paz, mi mujer, que en el juicio describió, entre sollozos, el horror que le produjo descubrir en el cajón de mis calcetines un ejemplar de “La........
