Castillos en el aire
Desde la ventana del piso de mis padres se ve el año 1986. Nítida-mente, además, como si lo estuvieran retransmitiendo en directo. Se ve, también, la felicidad de mi madre cuando mi hermano Rafa asoma con la intención de llevarla de viaje, el río Eo ha-ciéndose grande, inmenso, antes de darse del todo al Cantábrico, y una razón para no quedarnos quietos que no consigo escuchar. Fuera hace bueno, el clásico solazo de Linares, pero acompañado de un vientecillo alegre que canta como Alberto Cortez. A todos nos gustan sus Castillos en el aire y, sobre todo, la posibilidad de poder elegir y levantar los nuestros. Hay un policía regulando el tráfico, es el mismo señor que años antes, en el 79 u 80, nos regañaba por jugar con la pelota en la hora de la siesta. Me extraña que no se haya jubilado ya y que se anime a cantar con nosotros. Él no lo dice y yo tampoco; sin embargo, ambos entendemos que al fin hemos hecho las paces.
Todavía no ha nacido mi sobrina Celia, pero se la ve por........
