Ya deberíamos manejar mejor la IA
El otro día me llamó la atención un documento empresarial que debería haber sido tan increíblemente aburrido que casi nadie lo leería. Sin embargo, la declaración gobernanza corporativa de una empresa canadiense de exploración de litio -antes de su debut en la bolsa australiana- fue muy leída el mes pasado, ya que una de sus frases decía lo siguiente: “Tú cambiarás de acciones han sido todos eyaculados de tu útil problema de novia les preguntó ella a los consejos responsables”.
Envié un correo electrónico a la empresa de litio, Li-FT Power, para preguntar si la inteligencia artificial (IA) era culpable y, de no ser así, cómo se produjo tal desastre. Pero, al cierre de esta edición, no había recibido respuesta.
Resulta difícil pensar en otro culpable que no sea lo que muchos llaman ahora “Chat”, lo cual me ha hecho replantear un plan que se me ocurrió en enero: escribir una columna en diciembre repasando un año de errores relacionados con la IA. Parece más seguro hacer un análisis semestral, ya que apenas estamos en junio y la “galería de la vergüenza” de la IA ya está llena de ejemplos.
“Me he replanteado un plan que se me ocurrió en enero: escribir una columna en diciembre repasando un año de errores relacionados con la IA. Parece más seguro hacer un análisis semestral, ya que apenas estamos en junio y la ‘galería de la vergüenza’ de la IA........
