El último clic sigue siendo humano
Hace apenas unos años, una de las promesas de la inteligencia artificial (IA) era bastante simple. Llegaría un momento en que compraría por nosotros. Bastaría con decirle qué necesitamos y ella se encargaría de comparar, elegir y resolver. Sonaba lógico. También cómodo. Pero las cosas están ocurriendo de otra manera.
Pensemos en algo cotidiano. Queremos cambiar el televisor, contratar un seguro o comprar una bicicleta para nuestros hijos. Hoy una IA puede comparar modelos, resumir cientos de opiniones, encontrar diferencias de precio y sugerir una alternativa en cuestión de minutos. Hace buena parte del trabajo pesado. Y aun así, muchas veces terminamos llamando a alguien, leyendo una opinión más o pasando........
