Los primeros 90 días del director: el arte de escuchar para entender, no para responder
Cuando un ejecutivo asume una nueva gerencia, los primeros 90 días están diseñados para actuar: diagnosticar, reorganizar, marcar territorio. Cuando un director se incorpora a un nuevo directorio, los primeros 90 días deberían dedicarse a exactamente lo opuesto: observar, absorber, mapear. La inversión de lógica resulta contraintuitiva para quien viene del mundo ejecutivo, y sin embargo es la diferencia entre construir influencia real o quedarse durante años en la periferia, asistiendo a reuniones sin formar parte de las decisiones que de verdad importan.
Escuchar para entender, y no para responder, significa resistir el impulso de formular contraargumentos mientras el otro todavía habla. Significa prestar atención no solo a lo que se dice, sino a lo que se omite con cuidado. Significa observar las reacciones, los silencios incómodos, los gestos casi imperceptibles cuando ciertos temas aparecen en tabla. En un directorio, la información más valiosa rara vez vive en los pack de doscientas páginas que circulan el viernes anterior; habita en las dinámicas que esos........
