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La Anestesia Social y arte de la Manipulación

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16.02.2026

El cambio sociopolítico que esta viviendo Colombia es, el control social como objetivo final del gobierno.¿Cómo es posible que los escándalos de corrupción semanales, las mentiras y la exposición impúdica de la intimidad presidencial nos encuentren en un estado de absoluta catalepsia? La respuesta es, la aplicación de la ingeniería social de la distracción, neutralizando la capacidad crítica del ciudadano. Estamos ante el manual de control social ejecutado con un cinismo sin precedentes. Ante la escasez de «pan» representado en seguridad física, estabilidad económica y certidumbre jurídica, el Gobierno opto por saturar la esfera pública con un «circo» inagotable. Cada vez que se descubre un escandalo, surge un mensaje incendiario en redes sociales, un ataque a la prensa o una revelación personal irrelevante que desvía el foco de la opinión pública. La distracción masiva busca que, el ciudadano agote su energía emocional en lo anecdótico, no en lo relevante, mientras lo estructural se desmorona y, crea una nueva crisis, para vender la solucion prefrabricada despues, es una de las estrategias más perversas empleadas. El caso de la salud es el ejemplo: se asfixia financieramente al sistema, se intervienen entidades y se destruye la operatividad técnica para luego presentarse como el «salvador» de una crisis que el mismo Gobierno provocó. Es el victimario que corta las piernas a su víctima para luego exigir gratitud por entregarle muletas. Se busca generar un estado de desesperación, que cualquier alternativa, por mediocre que sea, parezca un alivio frente al caos inducido, el desorden publico, donde salen lideres suplicando el dialogo y beneficios a los bandidos a cambio de nada y, si le agregamos la Estrategia de la Gradualidad,nos deja el coctel mas peligroso; nada de cambios radicales, la reaccion social seria inmediata, el ejemplo es la degradación de los requisitos para altos cargos. Empezamos con un gabinete de figuras técnicas y calificadas para dar una falsa sensación de tranquilidad. Luego, de manera paulatina, esos perfiles fueron sustituidos por activistas, cuya única credencial es la lealtad ciega. Hoy, hemos llegado al punto en que el requisito implícito para gobernar, es no saber del tema. La indiferencia no es falta de patriotismo; es el resultado de una estratégia programada que maneja la izquierda y someter a los pueblos. Ya lo sabemos, reaccionemos.


© Diario del Huila