Mientras llega el Metro
La Alcaldía de Bogotá ha dado pasos firmes en materia de infraestructura. El viaducto de la Línea 1 del Metro ya alcanza los 18 kilómetros construidos, con un avance del 82,33 % al corte de agosto de 2026, y, por primera vez, dos trenes recorrieron juntos el trazado en pruebas de operación. El nuevo puente de la calle 100 con carrera Séptima pasará de 205 a 461 metros y tendrá cuatro carriles, frente a los dos actuales. El carril preferencial escolar en la Autopista Norte, entre las calles 167 y 235, les ahorra 11 minutos diarios a más de 1.600 rutas escolares durante la hora pico de la mañana. Estas son obras que transformarán la ciudad y celebramos que Bogotá avance hacia un modelo de movilidad más moderno y acorde con las necesidades de una metrópoli que no deja de crecer.
Sin embargo, mientras esas obras se consolidan, la vida cotidiana de los bogotanos se desangra en los trancones. La Autopista Norte, en cualquier sentido y a cualquier hora entre semana, es una epopeya de horas. El anuncio de su ampliación de seis a 12 carriles, con carril exclusivo para TransMilenio, ciclorrutas y pasos de fauna, promete 45 minutos menos de viaje y 35.800 empleos. Pero para los vecinos del sector, más allá de la felicidad por tener una vía de acceso digna, la incertidumbre por lo que viene en materia de movilidad durante los años de obra es enorme. Las prórrogas ambientales, las audiencias públicas y los trámites ante la ANLA han retrasado el inicio de una intervención que, cuando arranque, convertirá el norte de la ciudad en un........
