La hora de proponer
Por: Johan Steed Ortiz Fernández
Las urnas hablaron y Colombia decidió. Después de meses de confrontación y polarización, el país eligió un nuevo presidente llamado Abelardo de la Espriella y envió un mensaje claro: los ciudadanos están cansados de las peleas y esperan resultados.
El verdadero reto comienza ahora. Porque el verdadero reto no era solo ganar una elección.
La democracia no termina cuando se cuentan los votos; comienza cuando quien gobierna entiende que debe hacerlo para todos y cuando quienes piensan diferente están dispuestos a construir sobre las diferencias. Colombia necesita recuperar la confianza, fortalecer sus instituciones y resolver problemas urgentes: inseguridad y violencias, salud, empleo y oportunidades.
Por eso, el discurso ganador, posterior a la jornada electoral, debe aplaudirse y leerse con sentido institucional y a la altura de las circunstancias. No hubo excesos. En un país donde la victoria suele confundirse con revancha y la derrota con deslegitimación, resulta importante que el mensaje central haya sido gobernar para todos, respetar la Constitución, reconocer la separación de poderes y convocar a la unidad nacional.
Porque una cosa es ganar con votos y otra gobernar con grandeza. La autoridad democrática se confirma cada día con decisiones........
