Grima electoral
Amadeo González Triviño
Es profunda y lamentable la situación que se va generando cuando se trata de hacer un análisis serio y ponderado de este proceso electoral y finalmente terminamos por entender la francachela del despilfarro económico en un proceso que no tiene sentido y que solo ha servido para encumbrar la ineptitud, la improvisación y sobre todo, el nepotismo y el servilismo dentro de quienes posan como funcionarios públicos y/o candidatos y se consideran como elegidos por el altísimo en la búsqueda del poder, que no les pertenece.
Si hacemos un recuento de los planteamientos esbozados por quienes hoy terminan siendo elegidos, que ninguno tuvo, es contradictorio que en un país sembrado en la pobreza rayando en la miseria, donde la polarización no es solo de dos propuestas ideológicas, sino que a ella se le suma otra adicional, como lo es la presencia en grandes mayorías de los que no votan, de aquellos a los que no les importan los extremos y que son fieles responsables de esa teoría que muchas veces nos causa desazón y tristeza, cuando se pregona, “mientras no se metan conmigo: todo está bien”, crece y crece la audiencia del despropósito electoral.
Que nuestra región, el Departamento del Huila y algunos departamentos vecinos, esté sufriendo y viviendo la influencia de lo que ha sido la entronización de clanes como en la costa, a decir de muchos de mis amigos, donde ha sido popular y reconocida la influencia del dinero en el trasteo, compra o selección de candidatos a las corporaciones públicas y el manejo que se hace de este electorado, es preocupante, máxime que no hay figuras para reconocer y destacar en nuestra tierra.
Adicionalmente, debemos volver los ojos a esta tierra y saber que no tenemos una representación política sólida, formada hacia un servicio público o preocupado por la defensa de nuestras comunidades, sino que estamos en presencia de un grupo servil de personas que solo tienen espacio para otros en las épocas electorales y con el silencio y la ausencia de inversión o de acompañamiento en la satisfacción de sus necesidades, pronto se olvidan de estas tierras. Es una forma de llamar la atención, cuanto se tiene que más de trescientos mil votos para el senado en el Huila, se hayan destinado a candidatos de otras regiones del país.
Los resultados finales muy pronto se conocerán, no podemos cantar victoria y aún los elegidos no lo podrán hacer, cuando estamos en medio de una crisis de valores, donde la institucionalidad ha sido revestida de poder para silenciar nuestras voces cuando reclamamos más justicia social, más inversión pública, y demandamos consensos y representaciones honestas en la transparencia del manejo de los recursos públicos, todo lo cual, no deja de ser más que una pretensión obsoleta, en medio de quienes hoy detentan el poder local o regional y de quienes como voceros de nuestras comunidades, solo piensan en enriquecerse de la noche a la mañana y aprovechar su cuarto de hora en el poder, para seguir vegetando cada cuatro años, en el direccionamiento de nuestro supuesto “Estado de Derecho”.
La burla de las elecciones, la grima o la desazón por sus resultados, el abandono de nuestras comunidades, el manejo desproporcionado de publicidad política y la forma como circularon y siguen circulando caudales de riqueza mal habida, para financiar esas campañas políticas, tendrán que conocerse algún día, y no recurro a la prevención de que el Dios del más allá, se encargará de hacer justicia, sino de que cada día es más y más urgente, poder realizar ese juicio de responsabilidad histórica contra la clase política y poder finalmente condenarlos como se merecen, por el uso y abuso del poder en la forma en la que se han perpetuado para enriquecerse a su arbitrio y se han dedicado a la protección de sus hijos y de sus parentelas en la continuidad de este barbarismo abuso del poder institucional.
