El calor y sus quejicas
06 de junio 2026 - 05:30
NO sé qué será de José María González-Alorda. Lo recuerdo en los años de la universidad, siempre bienhumorado, conversador-conservador y bien vestido para los estándares que por entonces se gastaban en las facultades de letras (ahora me imagino que será peor). Lo último que supe de González-Alorda fue que estuvo muy implicado en la instalación del monumento a Juan Pablo II en la Plaza Virgen de los Reyes, el papa que comandó las divisiones vaticanas (esas que según el iluso de Stalin no existían) para darle la torera puntilla al morlaco soviético. Una vez lo vi en la televisión, en uno de esos reportajes banales que se elaboran preguntándole a los viandantes por el calor.........
